
El pasado martes, estuvé escuchando de la tele un documental de los atentados ocurridos el 11 de septiembre, año 2000. Después de escuchar algunos de los comentarios que hacía el narrador del programa, por consiguiente aparecieron una serie de imágenes de dicho evento, debo decir que las emociones que se pueden observar son un tanto hirientes, dejándote al mismo tiempo un sentimiento de angustia.
Después de este docuemental, ví una película que en efecto si se proyectó en el cine 2 años después de este incidente, película cuyo fin era dar a conocer los hechos ocurridos de ese día.
Me imagino que la angustia, la desesperación y el dolor, se pueden triplicar de cualquier otro modo, me imagino a mi misma estando en el lugar de algunas de las personas que estarían luchando por salvar sus vidas, al mismo tiempo pienso en el dolor que padecía la gente al saber que no volvería a ver a su familia; todo esto me pone a pensar que este mundo tiene un sin fín de historias que contar, y que el tiempo es mínimo para poder empezar a escucharlas. Imaginate que un dia sales de tu casa, y no vuelves a ver a tu padre, hermano (a), a tu madre, o algún familiar o amigo; de verdad que la tristeza me mataría, o no sabría cómo reaccionar.
Sigue siendo increíble para mi hasta la fecha, el no poder entender la crueldad de cierta gente, o la terquedad de conseguir cualquier material que te brinde riqueza o poder, sin tomar en cuenta la importancia de los daños, o el destruir vínculos familiares, hasta destruir una sociedad completa.
Aún así, me es díficil disolver estos hechos que ocurrieron, y las imágenes que observo causan cierto impacto de estremecimiento y dolor por aquellas personas que aunque no conocí, me hacen contemplar con respeto a la vida y la humanidad.
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